Un breve descanso, bien cubierto, permite que el azúcar se disuelva y la almendra suelte aceites, dando plasticidad y sabor. Refrigera treinta minutos, vuelve a amasar con suavidad y notarás menos grietas, mejor forma y una superficie lista para abrazar piñones o coco.
Humedece ligeramente la superficie, presiona los piñones con paciencia y gira la bolita en la palma para que se adhieran sin espacios. Un toque de almíbar o clara ayuda. Trabaja manos frías, pesa porciones iguales y obtendrás cocción uniforme y presentación luminosa.
Cada freidora es un pequeño mundo. Empieza con 170 °C durante siete u ocho minutos, revisa el dorado, y ajusta. Coloca papel perforado para no bloquear el aire. Enfría sobre rejilla, deja asentar, y disfruta el contraste cremoso al primer mordisco.
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