Ligereza sin sacrificar placer
Cocinar con aire caliente ofrece una invitación a la moderación sabrosa. Reducimos grasas añadidas y apostamos por porciones sensatas sin renunciar al gesto festivo. Incorporar fruta fresca, cítricos y toques de yogur crea capas luminosas y equilibra el dulce. El objetivo no es castigar el antojo, sino vestirlo de ingenio y colores. Cada elección, desde la harina hasta el acabado, puede sumar bienestar sin borrar tradición. Así, el postre se vuelve compañero diario, no excepción, y la mesa agradece ese balance amable.